A unir las dos cabezas,
travesaños de software,
mas madera,
juntos con un poema,
montañas rusas,
desfiles de creencias renovadas,
que mueren a cada instante.
Colores de emociones,
entre metaforas directas,
canciones en el fondo,
incidencias,
dibujos que sueñan imagenes,
los pulpos ahora valen,
mientras dos manos quietas.
Las paredes se abren,
ventanas asomadas,
certezas renovadas,
y el saber,
que nada entiendo,
pero trabajo,
que igual,
algo aprendo.
lunes, 23 de febrero de 2009
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