Como trozos de corazones en el aire,
impaciencias sentadas,
en la misma mesa,
ríos desvocados,
tintas,
y muy rojas.
Salidas urgentes,
con retornos,
mas cortos,
y lapices de punta,
donde el cuerpo y la lengua,
se dan la mano.
Yo quieto,
mientras se estiran,
las venas de dos entierros,
porque mi alma descansa,
en otro lado.
sábado, 14 de febrero de 2009
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