Ya no entiendo razones,
porque no puede existir,
razón mas fuerte,
que el llanto del niño,
de luz y fuente.
El despertar,
fue de frente,
entre tu vientre,
y como puedo.
Las Paredes estrechas,
de grandes cabezas,
y por si fuera poco,
grandes orejas.
No pasa nada,
porque todo pasa.
No existen ya dientes,
entre las palabras,
porque no existen palabras,
que la inocencia entienda.
Hoy vuelvo a casa,
como el mejor turrón,
y da igual que plantas,
porque solo hay una,
además,
eres tu,
MADRE y solo una.
martes, 10 de febrero de 2009
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