Algo que se alcanza,
cuando alargas la mano,
la tocas,
y se planta.
Buscas los huecos,
y va,
y se marcha,
que torpeza.
Insistes,
de puntillas,
la sientes,
y se escapa,
casi, casi,
entre los dientes,
de sonrisillas,
mas o menos,
mosqueadas.
Cuando vuelves,
con otras mascaras,
ya ni esta,
ni la ves,
ni se siente.
Porque no es,
si no ES,
y si ES,
es imposible,
que vuelva a SER.
Carlos Carlos.
sábado, 14 de febrero de 2009
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