Descubro muchos brazos en el cuerpo,
invisibles a simple vista,
que me agarran los pasos,
desconozco sus origenes.
Su alimento,
entre capas diminutas,
penetrantes,
en mi bajo vientre.
Pulpos en liquidos muy profundos,
inquietantes,
que se hacen los dormidos en instantes,
y despiertan de las siestas inventadas.
Cuando cortas uno,
aparecen tres,
mas fuertes,
con mas ojos,
que hablan a tu mente,
de sus cosas.
Ferias en movimiento,
brazos al viento,
molinos de quijotes,
con sus lanzas,
fiestas ajenas,
ausente.
Mientras desde casa,
con dos brazos,
que no entienden,
porque no fueron invitados.
lunes, 23 de febrero de 2009
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