Lugares donde antes veia ciudades,
ahora bosque infinitos,
hormigones bien plantados,
ahora con brotes verdes en sus sobacos.
Edificios de grandes verdades,
estanterias de polvo,
viejas.
Conclusiones de planos perfectos,
entre hojas de otoño después del invierno.
Las palabras no pueden aliviar,
todos los cálculos de procesos,
fabricados en salas de maquinas.
Con ojos cuadrados,
verdes y rojos altermados,
entre corrientes continuas,
de conquistas y brusquedades.
Aplastado por bucles infinitos,
de repeticiones muy frecuentes,
con doble sentido,
que siempre acaban en el mismo destino.
Los cables pelados,
chispas de fondos olvidados,
encienden las velas,
de aquellas estrellas,
de ciertos años,
que lloraban por última vez.
Hoy con ojos de aguas sucias,
dejan caer la espera,
con trozitos de papel cortado,
en mil pedazos,
donde mil nombres,
antes sin cuidado,
ahora se posan,
aquí,
a mi lado.
domingo, 22 de febrero de 2009
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