Esta mañana,
de lado,
me he levantado,
con los brazos arrugados,
y poca chicha.
Marcado,
con líneas,
de sábanas,
en su tiempo,
lisas.
Entre los surcos,
un salto de vista,
pelos de niño,
es una pista,
pero sin manos,
de madre,
que me las lave.
sábado, 14 de febrero de 2009
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