El tiempo gira en espirales invertidas,
delante,
la flecha,
y bien afilada,
marca solo un camino,
un destino.
El tiempo se acaba,
ya está mas cerca,
como puñales que asoman,
por las ventanas,
de gentes,
y sus lamentos,
mientras yo,
ni oigo,
ni veo,
ni acepto esto.
Reproches,
culpables,
victimas,
un verdugo,
yo mismo conmigo,
todos juntos,
que ven como vienen a por nosotros.
El pecho abierto,
y dos puñales,
porque antes de que me maten,
no muero,
y muerto.
martes, 17 de febrero de 2009
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