Tierra mojada,
en sus cuencos,
puestas al SOL,
color de padres que nos olvidaron,
y entre dos lagrimas,
tripas de par en par.
Si la buscas,
la pierdes,
y si la encuentras,
la quieres extender,
cuando te das cuenta,
la acabas de perder.
Retornos de retornos,
a los mismos lugares,
dejas de creer,
porque su vuelo es migratorio,
sabe volver.
Solo con un canto,
canciones con sus letras,
En tu cocina, cocinando,
en tus lecturas, leyendo,
entre tus manos acurrucadas,
de momentos,
donde las horas,
no son horas,
y los deseos se convierten,
en ratitos de soledad.
Donde las horas,
no son horas,
y tu empiezas a estar.
Carlos Carlos.
jueves, 19 de febrero de 2009
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