miércoles, 25 de febrero de 2009

Abrirse

Las carretas de oro,
desaparecen en la niebla,
ya no hay tesoros,
en cumbres de plastilina.

Las monedas ya no tienen ningún valor,
La batallas de los guapos,
con sus vestidos de telas,
bailan en estanterias,
con bitrinas,
de miradas apagadas.

Dentro una pieza de madera,
tallada,
desde circulo perfecto,
ahora en punta suave en sus pies,
y hendidura de dos cabezas en el cielo.

Esta vista,
cada vez mas penetrante,
ya marca los pasos de los instantes,
donde las vistas,
no son coo antes.

Solo niños muy grandes,
con sus juguetes,
y un gran diamante.

Luces de Bombillas en movimiento,
sin cables,
naturales,
encendidas,
tras muchos años,
mientras la vida,
esta empezando.

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