El límite
Habitaciones de infinitas puertas correderas,
abriendo y cerrando con pasos marcados,
mientras las paredes diminutas,
ahogan la carne de los tiempos.
No hay salida, corriendo,
no puede existir la habitación esperada,
con los mismos calcetines que marcan la batalla,
donde los rotos componen universos,
y el universo impune, quieto, espera su retorno.
La mirada fija en una idea,
que cuando la indagas, no llega;
trazos rotos, manos apretadas,
con pies descalzos en el aire,
y tus alas diminutas,
dan un paso,
la caida.
La Tierra, por un momento,
se levanta al cielo,
batalla con las mismas gargantas,
mientras con una mano,
sin saberlo,
toma tierra.
Los hombres a caballo,
sin palabras
mientras las dos manos,
sin saberlo,
tocan las raices de la tierra,
y sin espadas afiladas.
...
Con la impaciencia, se estropean las cosas
y no pueden llevarse a cabo lasgrandes obras,
si uno es capaz de evitar la impaciencia y considerar
que algo no es cuestión de tiempo,
lo hara de modo sorprendentemente rapido.
Yamamoto Tsunetomo (HAGAKURE).
lunes, 9 de febrero de 2009
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