El Camino del Hombre
Cuando el niño nace, algo se muere
y no lo vemos, porque no lo sabemos,
conductos de permanencia,
dejan de brotar de sangre antigua.
La madre observa, lo cuida y lo cultiva;
pero no lo sabe, algo se muere.
El niño solo abre los ojos,
entre cariño y cobijo,
y tampoco lo sabe.
El padre ausente del espectáculo,
entre cuevas de ritmos ya marcados,
y no sabemos, si el lo sabe.
Sentados en sillas, los maestros observan,
verdades a medias, y repartidas;
y el niño se muere y no lo sabe.
Entre tinieblas, verdades escondidas,
entre algodones de miedos grises;
templa el acero;
corazón empapado, en lagrimas de lunas,
tal vez sonriente, en estrellas llenas.
Cuando el hombre cae, el niño nace;
y si lo vemos, no lo sabemos.
viernes, 6 de febrero de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario