Viaje al centro de la Tierra,
donde todo esta escrito,
ya no necesitas el papel,
y las plumas son blancas.
La Tierra abraza tu cuerpo,
y tu eres su alimento,
el sentido de su existencia,
y tu estas muerto,
sino te plantas,
sino te entierras,
sino te entregas.
Al principio,
no puedes ver,
pero protegido,
por la arena,
por dos piedras negras,
cristalinas,
que son tus ojos.
Tus movimientos,
ya no son solo tuyos,
son de las curvas,
elipticas,
dulces espirales,
mientras el SOL,
y el AGUA,
hacen el resto.
Cuando asomas la cabeza,
ya no piensas por ti,
es del mundo,
de los pajaros,
de los verdes,
de niños jugando.
Verticales de raices,
bien plantadas,
de caminos,
ya certeros,
y hacia el cielo.
domingo, 1 de marzo de 2009
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