Tus primeras muertes,
tuvieron que ser reales,
como suspiros,
encerrados,
en cajas de cristales.
Tus primeras muertes,
tuvieron que ser reales,
como listones afilados,
ensartados,
en todos los agujeros,
de tus carnes.
Tus primeras muertes,
tuvieron que ser reales,
como gritos desesperados,
en grandes montañas,
de hielos,
y paredes de metal.
Ahora tus muertes,
mas cortas,
con una mano en el aire,
clavado,
con los ojos cerrados,
esperando sin esperar,
y un corazón,
que viene,
andando,
descalzo,
y sin decir nada.
lunes, 9 de marzo de 2009
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