La Olla Milagrosa - Cuento Chino.
Basado en el en cuento del Libro "La Sabidría de los Cuentos de Alejandro Jodorowsky".
Una mañana un hombre paseando por su finca arrendada se encontro con una olla gigante.
Decicidio llevarsela a casa, la lavo y la dejo en un lugar visible de la cocina.
De una cercana estantería, se cayo accidentalmente una cebolla en la Olla.
El hombre fue a recoger la cebolla de la olla, y cual fue su sorpresa que cuando la recogío y la tenía en la mano aparecio otra cebolla identica en el mismo sitio de la Olla.
El hombre recogio la nueva cebolla de la olla, y volvieron a aparecer una cebolla detrás de la otra, a la vez que las iba recogiendo de la olla.
La noticia se propago rapidamente por el lugar, hasta llegar a oidos del arrendador de la finca, quien de inmediato se dispuso a reclamar la olla al hombre, alegando que todo objeto que apareciese en su propiedad tendría que ser de su legitimo dueño.
Discutieron fuertemente los dos intentando cada uno imponer su razón al otro, hasta el punto de llegar a las manos.
Pasaba por ahi, el hijo del juez, que al ver la fuerte pelea de los dos hombres decidio poner fin al enfrentamiento y despues de mucho razonar consiguio llevarse la olla a su casa, como medio de apaciguar el confluicto entre estos dos hombres.
El hijo del juez, no pudo evitar la tentación de echar una moneda de oro, y después otra, y otra, y otra, hasta acumular y acumular una montaña de monedas de oro. Pasaba su padre por ahí, y al ver esa montaña de monedas de oro y la Olla, empezo a recriminar a su hijo su codicia. El hijo y el padre conversaron y conversaron, y al poco el tiempo el padre contaba las monedas de oro con su hijo.
De repente el padre resbalo y callo en la Olla Gigante. Cuando el hijo fue a ayudar a su padre y sacarle de la olla, aparecio otro padre y otro, y otro, y así sucesivamente eternas repiticiones ...
El hijo se dio cuenta que el ciclo se iba a repetir, y repetir, y repetir eternas repeticiones, y que iba a estar salvando a su padre, una y otra vez hasta el resto de sus días.
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Estamos salvando a amigos, padres, madres, mujeres, hombres, en ciclos repetitivos de vida y se nos olvida salvarnos a nosotros mismos.
El ciclo de rescatar del abismo a nuestros semejantes puede ser eterno, en infinitas repeticiones.
Lllegamos a un punto donde tenemos que decir: "Basta ya ...", ponerle fin de atender a los demás para no atender nuestro dolor mas profundo en nosotros mismos.
Tenemos que llegar a un momento donde ponerle fin a este ciclo de repiticiones, porque actuamos igual con nuestros problemas los dejamos caer en la olla una y otra vez y por mas que los saquemos siempre están allí. Mientras no digas: "!! Basta ya ... !!", sigues siendo su prisionero.
martes, 20 de enero de 2009
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