domingo, 28 de septiembre de 2008

La puerta verdadera ... "a Gentil"

Vuelvo a encontrar lugares intransitados al escuchar el fondo de tus palabras.

Es cierto, lo que dices que es como una pesadilla, un mal sueño, y que con comprensión, paciencia, y calma, después de agotado por el cansancio de abrir un sin fin de puertas equivocadas podemos encontrar un lugar de verdad.

Es la sensación de nuestro oculto, que da miedo tocarlo, pero no hay forma de escapar a el. La presión es tan fuerte que no hay como entrar en nosotros.

Es un lugar donde el otro no existe, en tanto en cuanto tú no existes. Es un lugar que el otro existe en la medida de que tu puedes existir, SER.

Los hábitos, vicios adquiridos son tan fuertes que el hecho de seguir en ellos, son los que me alejan de este conocimiento.

¿Cómo romperlos?, es una cuestión vital, que quema por dentro, y después de 1001 puertas falsas vas encontrando cada vez una más real, hasta que se consigue reconocer la puerta que nunca has atravesado y que encierra la llave de nuestra salvación.

Cada uno tiene una puerta distinta, de un color y forma distinta, es como una puerta entregada desde los inicios del mundo para ser descubierta, y que nuestra única misión en este mundo es atravesarla.

Creo recordar, que se hablaba de esto en un libro: "El Alquimista". Pero uno puede tener la tentación de abrir de nuevo una puerta falsa, por ello es importantísimo sentirse para sentir al mundo, si uno solo se siente a si mismo y no siente al mundo exterior, podemos volver a caer en el error de abrir de nuevo una puerta falsa.

Sentirla es vivirla, porque por el hecho de reconocerla mentalmente, intelectualmente, filosóficamente ya estamos dándola un poder, que nos aleja de este sentir de que estaba hablando.

La humildad, no puede existir, sino entramos en nuestro verdadero sentimiento de lo que somos, sin obligar a nadie a entrar por esta puerta, porque como decía antes cada uno tiene una puerta única delantes de sus ojos.

Tengo la sensación de que puede ser una puerta mas o menos fácil de reconocer e incluso de abrir, pero transitarla habitarla, vivirla, transcenderla es un trabajo que requiere una voluntad firme, donde el libre albedrío deja de existir para convertirse en nuestro real objetivo en nuestra vidas.

Tengo la dificultad, de dejar de habitarla cada vez que intento definirla con mas palabras, espero que consiga darme a entender, porque para mi es importante, Gentil, porque este dialogo iniciado contigo me ayudando a identificar, a reconocer, todas esas enseñanzas del Doble Sol que no he sabido integrar en mi.

También tengo la sensación que no solo con el Doble Sol, vamos a poder transitar estas puertas que nos pertenecen a cada uno, sino es que va a ser con la ayuda de cada hermano intentando abrir y reconocer su propia puerta.

Estamos tan alejados del sitio en que habitan que queremos llegar a ellos, sin querer pasar por nuestra propia realidad y siento que para poder llegar y convivir como familia, antes tenemos que llevar a convivir y vivir como hermanos.

Nuestros padres no jugaban o dormían con nosotros, somos nosotros los que jugábamos y dormíamos con nuestros hermanos.

Gracias y Un abrazo.

Carlos.

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